Visitando. Chile

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jueves, 27 de octubre de 2011

¿Que ver en la zona Norte de Chile?

Cerca del punto donde confluyen las fronteras de Chile, Bolivia y Perú se encuentra el Parque Nacional Lauca y el Lago Chungará, uno de los más altos del mundo, con unos hermosos paisajes de montañas de pico nevado que se reflejan en sus aguas casi inmóviles. Posee además una fauna riquísima. Entre otros se pueden ver cóndores, ñandúes (un tipo de avestruz), flamencos, y un pez endémico que sólo vive en sus aguas.

Cuatrocientos kilómetros al sur, entre Antogafasta y Calama, se atraviesa un desierto cuya particularidad son las grandes montañas que, sobre todo al atardecer, permite ver los distintos colores y texturas que poseen debido a los minerales que guardan en su interior.

Glaciar Serrano, Chile
Glaciar Serrano, Puerto Natales, Chile

Existen a lo largo de la carretera pueblitos abandonados y semifantasmas que son las antiguas salitreras y que vale la pena visitar y evocar los tiempos en que el desierto bullía de actividad. Si bien las más conocidas son Pedro de Valdivia, Maria Elena, Santa Laura, que están entre Calama y Antofagasta, existen algunas que son más bien desconocidas y que no salen en los mapas. Desde la carretera Panamericana se ven en el horizonte algunas estructuras y desviando el coche por el caliche, esto es por pleno desierto, sin pista aparente, se llega a ellas sin problemas.

A lo largo de toda la costa existen pequeñas caletas de pescadores y playas de arena blanca en las que generalmente se puede acampar. Recomiendo una que no sale en los mapas y se llama El Obispito, que queda a la altura de Calama, donde el agua es transparente y se puede ver a los peces nadar cerca de la orilla.

Existen muchas playas aún casi inexploradas y desiertas a las que se puede acceder en plan aventura. Cerca de Calama está Chuquicamata, la mina de cobre a cielo abierto más grande el mundo y que es una de las pocas estructuras humanas claramente visibles desde el espacio. Se puede visitar y asombrarse entre otras cosas por el tamaño de las ruedas de los camiones extractores.

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Mina de Chuquicamata.-

Cerca está el pueblito, con calles de tierra y casas de barro, llamado San Pedro de Atacama, capital arqueológica de Chile, que tiene un museo que vale la pena conocer y donde se encuentran los restos de la cultura de los indígenas que habitaban el lugar e incluso momias descubiertas en la cima de los cerros.

El lugar es frecuentado por turistas de todo el mundo, especialmente mochileros europeos, y hay un muy buen ambiente. Desde allí salen excursiones a los géiseres del Taito, que se activan al amanecer creando un ambiente mágico por la gran cantidad de fumarolas que salen del suelo desde las aguas burbujeantes. Se puede caminar entre ellos y es un espectáculo fascinante que nos brinda la naturaleza en plena cordillera de Los Andes. Está también el Valle de la Luna que tanto al amanecer como al atardecer cobra su mayor esplendor por las sombras que proyectan las piedras y le dan al lugar un toque acorde con su nombre.

El Salar de Atacama es una gran extensión de capas de sal, en cuyas lagunas se pueden ver bandadas de flamencos, especialmente bellos cuando emprenden el vuelo. También desde San Pedro salen excursiones a termas, pueblitos y lagunas del altiplano que con sus colores azul y verde intenso en contraste con el color del desierto crean un paisaje como de Odisea en el Espacio.

En la porción sur del desierto de Atacama se encuentra El Parque Nacional Pan de Azúcar. Islas pobladas de pingüinos, una enorme variedad de cactus, y playas de arena blanca con pequeñas caletas de pescadores… un aire muy especial.

Un espectáculo impresionante resulta ser el desierto florido. Cada ciertos años y dependiendo de la humedad que se haya captado en el desierto, éste explota en miles de flores multicolores que por un par de días cubren las piedras y arena de una diversidad de formas, texturas y colores alucinantes. Son pequeñas semillas que han aguardado dormida años y años y nacen de pronto para exhibirse en todo su esplendor. Esto sucede en la primavera chilena que comienza en octubre–septiembre.

La Serena y Coquimbo, ciudades que están casi juntas, poseen los mejores hoteles, condominios y resorts de la costa. Desde La Serena hacia la cordillera se encuentra el Valle del Elqui, tierra fértil donde se cultivan, papayas y uva, de la que se hace el Pisco,la bebida tradicional chilena.

En Pisco Elqui se puede visitar una fabrica de elaboración de ésta bebida típica. Tierra de la poeta Gabriela Mistral, posee un encanto particular. Algunas personas de carácter “esotérico” creen percibir allí distintas energías. Recorrer éste valle y sus pequeños poblados, como Cochiguaz tiene un enorme encanto y se pueden comprar frutas y verduras que son cultivados en forma orgánica, esto es sin pesticidas o productos químicos. También se vende artesanía, productos caseros y objetos de decoración naturales.

Como esta zona tiene los cielos más transparentes del planeta, la observación de los astros es una irresistible tentación. Para los habitantes del hemisferio norte la vista tiene además un carácter innovador. También se puede contratar, con bastante antelación, una visita guiada a los Observatorios Astronómicos del Cerro Tololo, uno de los más grandes del mundo. Quede claro que no se permite la observación a los visitantes.

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